La publicación de las memorias de Kevin Federline, tituladas *You Thought You Knew*, ha desatado una nueva guerra mediática con su exesposa, Britney Spears. El libro contiene graves acusaciones sobre el comportamiento de la cantante durante su matrimonio, a las que ella ha respondido con una impactante revelación sobre las secuelas de salud que arrastra desde hace años. Federline detalla en su libro episodios controvertidos, como una supuesta fiesta en la que Spears consumió cocaína mientras amamantaba a uno de sus hijos, y otro incidente en el que habría entrado a la habitación de los niños con un cuchillo. Según él, “la gota que derramó el vaso” para solicitar el divorcio fue una llamada en la que Spears, en estado de ebriedad junto a Paris Hilton y Lindsay Lohan, lo instaba a unirse a la fiesta mientras sus hijos lloraban al fondo.
En respuesta, Britney Spears ha calificado las afirmaciones como “mentiras crueles” y ha realizado una confesión desgarradora sobre su estado de salud. En una publicación de Instagram, la artista declaró: “Siento como si me hubieran quitado las alas y sufrí un daño cerebral hace mucho tiempo, al cien por ciento”.
Añadió que, durante un periodo de cuatro meses bajo la tutela, su cuerpo fue “asesinado y destruido”, dejándola sin poder bailar ni moverse libremente.
Este daño, según ella, es una secuela directa de las experiencias traumáticas vividas.
En medio de esta confrontación, una fuente reveló a la revista *Star* que Justin Timberlake ha mostrado su apoyo a Spears, considerando “despreciable que Kevin la está atacando” en su punto más bajo.
En resumenEl libro de Kevin Federline ha reabierto viejas heridas, provocando un doloroso intercambio público. Britney Spears ha respondido a las serias acusaciones revelando un trauma neurológico y físico duradero, enmarcando su lucha actual como una consecuencia directa de los abusos y el control que sufrió en el pasado.