La coronación de la mexicana Fátima Bosch como Miss Universo 2025 ha desatado un escándalo internacional sin precedentes, marcado por acusaciones de fraude, renuncias de concursantes y señalamientos de conflictos de interés que involucran a la organización, a Petróleos Mexicanos (Pemex) y al gobierno de México. La controversia ha puesto en tela de juicio la credibilidad del certamen y ha provocado una serie de respuestas defensivas por parte de los implicados. El epicentro de la polémica son las acusaciones del exjuez Omar Harfouch, quien calificó a Bosch como una “falsa ganadora” y afirmó que el resultado estaba arreglado debido a supuestos nexos comerciales entre el presidente de Miss Universo, Raúl Rocha Cantú, y el padre de la ganadora, Bernardo Bosch Hernández, un funcionario de Pemex. Esta versión fue amplificada por otras concursantes como Miss Noruega, quien aseguró que el Top 10 estaba preseleccionado, y Miss Palestina, quien denunció una supuesta manipulación en la votación popular.
En respuesta, la estrategia de los señalados ha sido la negación categórica y el contraataque. Raúl Rocha Cantú emitió un comunicado negando cualquier vínculo indebido, explicando que un contrato de una de sus empresas con Pemex se adjudicó en 2023, antes de que él adquiriera parte de Miss Universo en 2024 y mucho antes de conocer a la familia Bosch en septiembre de 2025, calificando de “completamente falso e imposible” cualquier conflicto de interés. Además, Rocha afirmó que Harfouch no renunció, sino que fue despedido, y lo acusó de ser un “oportunista” que busca fama.
Por su parte, Bernardo Bosch también emitió una carta deslindándose de haber influido en el certamen. A nivel institucional, Pemex publicó una tarjeta informativa negando tener relación contractual vigente con las empresas de Rocha y afirmando que su felicitación a Fátima fue por “entusiasmo popular”.
La presidenta Claudia Sheinbaum se sumó a la defensa, calificando las críticas de “ridículas”. A pesar de este frente común, la controversia persiste, alimentada por las renuncias de otras reinas como Olivia Yacé de Costa de Marfil, quien dimitió a su título continental por no sentirse representada por los “valores” de la organización.
En resumenLa coronación de Fátima Bosch se ve empañada por serias acusaciones de fraude y conflicto de interés. A pesar de las firmes negativas de Raúl Rocha, Bernardo Bosch, Pemex y la presidenta Sheinbaum, las denuncias de exjueces y las renuncias de otras concursantes han generado una crisis de credibilidad para la organización Miss Universo.