Su respuesta fue contundente al afirmar que “ningún ataque hará que me arrodille, ningún insulto apagará mi propósito”.

De esta manera, Bosch reformuló la narrativa, pasando de defender la legitimidad de su corona a liderar una conversación sobre la violencia digital. Subrayó que esta agresión “no siempre aparece en forma de golpes. A veces aparece en palabras, en odio digital, en burlas, en campañas para destruir nuestra dignidad”.

Esta postura le valió el apoyo de figuras como Lupita Jones, la primera Miss Universo mexicana, quien pidió públicamente detener el acoso con la frase “Párenle al hate.

No se vale insultar, no se vale ofender, no se vale enviar mensajes tan ruines a una mujer”.

La estrategia de Bosch le permitió conectar con una causa social más amplia, mostrando su corona no solo como un símbolo de belleza, sino de “responsabilidad”.