La recién coronada Miss Universo, Fátima Bosch, ha respondido a la ola de ataques y amenazas en su contra transformando la controversia en una plataforma para denunciar la violencia digital de género. Su estrategia ha consistido en exponer públicamente los mensajes de odio para visibilizar un problema que, asegura, afecta a millones de mujeres. Aprovechando el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el 25 de noviembre, Bosch utilizó sus redes sociales para compartir capturas de pantalla de los brutales ataques recibidos, que incluían insultos misóginos, acusaciones de fraude y hasta amenazas de muerte. En un extenso mensaje, la modelo tabasqueña se posicionó no solo como reina de belleza, sino como una mujer que ha vivido “en carne propia la violencia que nace del odio, de la desinformación y de la incapacidad de algunos de ver a una mujer brillar sin sentirse amenazados”.
Su respuesta fue contundente al afirmar que “ningún ataque hará que me arrodille, ningún insulto apagará mi propósito”.
De esta manera, Bosch reformuló la narrativa, pasando de defender la legitimidad de su corona a liderar una conversación sobre la violencia digital. Subrayó que esta agresión “no siempre aparece en forma de golpes. A veces aparece en palabras, en odio digital, en burlas, en campañas para destruir nuestra dignidad”.
Esta postura le valió el apoyo de figuras como Lupita Jones, la primera Miss Universo mexicana, quien pidió públicamente detener el acoso con la frase “Párenle al hate.
No se vale insultar, no se vale ofender, no se vale enviar mensajes tan ruines a una mujer”.
La estrategia de Bosch le permitió conectar con una causa social más amplia, mostrando su corona no solo como un símbolo de belleza, sino de “responsabilidad”.