La coronación de la mexicana Fátima Bosch como Miss Universo 2025 ha estado envuelta en una serie de polémicas que cuestionan la legitimidad del certamen y la integridad de su organización, desatando un intenso debate internacional. Desde el inicio de su reinado, Bosch ha enfrentado múltiples frentes de controversia. Uno de los más notorios es la acusación de fraude por parte del exjurado Omar Harfouch, quien afirmó que el triunfo fue arreglado debido a supuestos vínculos comerciales entre el padre de la modelo, Bernardo Bosch Hernández, y el copropietario del certamen, Raúl Rocha Cantú. Harfouch incluso declaró haberle pedido personalmente a Bosch que devolviera la corona, a lo que ella se negó. A esto se suma un conflicto legal con Nawat Itsaragrisil, director de Miss Universo Tailandia, quien interpuso una demanda por difamación contra Bosch en Tailandia, alegando que ella lo acusó falsamente de haberla llamado “tonta” durante un evento previo a la final. La situación se agrava con las investigaciones que la Fiscalía General de la República (FGR) en México mantiene sobre Rocha Cantú por presuntos delitos de delincuencia organizada, tráfico de armas y huachicol.
Ante este panorama, Fátima Bosch ha adoptado una postura firme y desafiante.
En múltiples entrevistas, ha negado categóricamente las acusaciones, afirmando: “Por supuesto que no renunciaré, porque yo merezco esta corona y esta banda”.
Su estrategia de relaciones públicas se ha centrado en defender su triunfo como el resultado de su propio esfuerzo y disciplina, desestimando los señalamientos como “completamente falsos”. A su llegada a Nueva York para iniciar sus actividades oficiales, fue recibida por la comunidad mexicana y ha continuado con su agenda, incluyendo visitas a la ONU y al consulado mexicano, reafirmando su compromiso con causas sociales. Lupita Jones, la primera Miss Universo mexicana, ha salido en su defensa, pidiendo detener los ataques contra Bosch, a quien considera una “víctima de la situación”, aunque también ha criticado duramente a la actual administración del certamen, afirmando que “ha perdido completamente el rumbo”.
En resumenA pesar de las graves acusaciones de fraude, una demanda por difamación y las investigaciones sobre los dueños del certamen, Fátima Bosch defiende la legitimidad de su corona y continúa con su agenda como Miss Universo, manteniendo una postura de firmeza ante la controversia.