En su propia cuenta de X, Carpenter calificó el video como “malvado y repugnante” y exigió que no se le asociara con las políticas del gobierno.

“Nunca me involucren a mí ni a mi música para beneficiar su agenda inhumana”, escribió.

La respuesta de la Casa Blanca fue igualmente directa y desafiante. La portavoz Abigail Jackson desestimó la queja de la cantante con un mensaje agresivo: “No nos disculparemos por deportar de nuestro país a peligrosos criminales ilegales, asesinos, violadores y pedófilos.

Cualquiera que defienda a estos monstruos debe ser estúpido, ¿o es que es lento?”.

Este incidente no es aislado; otros artistas como Olivia Rodrigo, Neil Young y The Rolling Stones también han reclamado a la administración Trump por el uso no autorizado de su música con fines políticos, evidenciando una creciente tensión entre la comunidad artística y el gobierno estadounidense.