Desde su llegada a Estados Unidos, ha enfrentado un intenso escrutinio mediático, culminando en un tenso encuentro con la cadena Telemundo que decidió abandonar abruptamente.

Según los presentadores del programa, la entrevista se tornó incómoda cuando se le cuestionó sobre temas sensibles, como la investigación de la FGR contra el propietario de Miss Universo, Raúl Rocha Cantú, y la denuncia penal por difamación interpuesta en su contra por Nawat Itsaragrisil, director de Miss Universo Tailandia.

Bosch expresó su frustración al aire, declarando: “A mí nadie me ha preguntado qué estoy haciendo en mi trabajo, pero sí me preguntan cosas únicamente polémicas”.

Posteriormente, abandonó las instalaciones, canceló su agenda con la cadena y, según los conductores, se retiró en un Uber. En respuesta a la demanda de Itsaragrisil, quien la acusa de dañar su imagen al afirmar que la llamó “tonta”, Bosch ha mantenido su postura.

En una entrevista con Good Morning America, insistió: “Él quería como humillarme frente a toda la gente, y eso no estuvo bien”.

Negó haber recibido notificación de una demanda y calificó las acusaciones como “mentiras externas que no son realidad”. Su estrategia ha sido deslindarse de los problemas de la organización y reafirmar la legitimidad de su triunfo, apoyada por figuras como su tía, la funcionaria Mónica Fernández Balboa, quien calificó las acusaciones de corrupción como “vaciladas”.

Al regresar a México, intentó pasar desapercibida en el aeropuerto, usando ropa holgada y capucha, evidenciando la presión mediática que enfrenta.