Esta acción, de ser cierta, violaría su libertad condicional, impuesta tras el ataque a Gilabert.

Hasta el momento, su paradero es incierto y no ha confirmado si realmente abandonó México.

José Said, en una entrevista, relató su versión del ataque a su novia, afirmando que llegó a pensar que ella había muerto y que identificó a Gonzaga por las huellas de sangre que dejó al huir.