Sin embargo, la situación dio un giro inesperado.

A principios de diciembre, Harris fue liberado.

Un representante del actor aseguró a *The New York Times* que no se presentaron cargos en su contra.

A pesar de la experiencia, Harris decidió permanecer en Japón para continuar con la investigación de un próximo proyecto creativo.

Durante el tiempo que estuvo detenido y en los días posteriores a su liberación, ni el actor ni su equipo hicieron declaraciones públicas directas sobre el incidente. La estrategia de comunicación se centró en la confirmación de su liberación y la ausencia de cargos, buscando minimizar el impacto del escándalo en su carrera, que se encuentra en un momento de ascenso con proyectos en teatro, cine y televisión.