Por un lado, el empresario mexicano Raúl Rocha Cantú, copropietario del certamen, enfrenta investigaciones en México por presuntos vínculos con el crimen organizado, lo que ha llevado al bloqueo de sus cuentas bancarias. Por otro, Nawat Itsaragrisil, director de Miss Universo Tailandia, interpuso una denuncia penal en Tailandia contra Bosch por presunta difamación, derivada de un altercado previo a la final.

A esto se suman las declaraciones del exjuez del certamen, Omar Harfouch, quien renunció alegando que se le presionó para favorecer a la candidata mexicana.

Ante este panorama, la respuesta de Bosch ha sido defensiva y evasiva.

Durante una entrevista con Telemundo, abandonó el programa en vivo tras ser interrogada sobre estos temas, cancelando el resto de su gira de medios con la cadena. Posteriormente, fue captada llegando a México "de incógnito", intentando eludir a la prensa y negándose a responder preguntas sobre el escándalo con frases como: "No tengo nada que decir del tema".

En contraste, su equipo y ella han promovido activamente sus labores sociales, como una visita a la embajada de México en Washington y una colecta de juguetes para niños con cáncer en Tabasco, una actividad que realiza desde hace una década. Esta estrategia sugiere un intento de construir una narrativa positiva que opaque las acusaciones, mientras su madre, Vanessa Fernández, ha declarado que confía en que "el tiempo revelará la verdad".