Las imágenes difundidas muestran a Epstein en eventos sociales junto a estas figuras, e incluyen material controvertido como una fotografía de Clinton en un jacuzzi con una persona cuyo rostro fue censurado, y otras de Epstein posando junto a niños.

La divulgación también ha dado voz a las víctimas.

Maria Farmer, una de las primeras en denunciar a Epstein ante el FBI en 1996, expresó sentirse “redimida” al ver su denuncia incluida en los archivos.

“Ya no pueden llamarme mentirosa”, declaró al New York Times.

Sin embargo, otras sobrevivientes como Dani Bensky, aunque se sienten validadas, han criticado que la información publicada es incompleta y está fuertemente censurada.

“Hay muchísima información, pero no tanta como nos hubiera gustado ver”, señaló Bensky a NBC News.

La publicación parcial ha generado críticas de congresistas demócratas, quienes acusan a la administración Trump de un posible encubrimiento, mientras que el fiscal general adjunto, Todd Blanche, argumentó que el volumen de los archivos impide una liberación simultánea y prometió que “varios cientos de miles más” se publicarán en las próximas semanas.