Las imágenes muestran a estas figuras en diversos contextos sociales, desde fiestas y eventos hasta situaciones más íntimas, como una foto de Clinton en un jacuzzi.
La reacción de los implicados ha sido variada. Donald Trump criticó la publicación, asegurando que “arruina la reputación de personas inocentes” y que se trata de una maniobra para desviar la atención. Por su parte, el equipo de Bill Clinton ha exigido la “publicación inmediata” de todo el material en el que aparece, denunciando “filtraciones selectivas” y un posible encubrimiento. La controversia se agudizó cuando se reportó que al menos 13 archivos, incluida una foto de Trump, fueron eliminados del sitio web del Departamento de Justicia poco después de su publicación, lo que fue denunciado por legisladores demócratas como un “encubrimiento descarado”. A su vez, las víctimas y sus representantes, aunque celebran la liberación de los documentos como una forma de validación, han criticado la extensa censura, con páginas enteras tachadas que, según argumentan, ocultan información clave y protegen a posibles cómplices. La aparición de estas figuras no implica su participación en los crímenes, pero ha reavivado el escrutinio público sobre la red de poder que rodeó a Epstein durante décadas.













