La actriz ha respondido públicamente para desmentir los rumores, mientras comparte detalles sobre su lucha contra la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).

La polémica se desató cuando periodistas como Gustavo Adolfo Infante y Javier Ceriani afirmaron que Marilé Andrade y su pareja, Sergio Araiza Roldán, mantenían a Yolanda "secuestrada", controlando sus finanzas, comunicaciones y decisiones médicas.

Ante la gravedad de las acusaciones, la familia Andrade optó por una estrategia de respuesta directa y unificada.

En un video publicado en Nochebuena, Yolanda apareció junto a su hermana y cuñado para desmentir las versiones.

"Aquí estamos, juntos, felices, disfrutando como familia", declaró Marilé, pidiendo a los medios "que sean responsables con lo que dicen".

Esta aparición buscó proyectar una imagen de unidad y normalidad familiar, contrarrestando la narrativa de conflicto y manipulación.

Paralelamente, Yolanda ha gestionado la crisis transparentando su condición médica.

En un video posterior, visiblemente afectada, confirmó por primera vez su diagnóstico de ELA, describiendo los duros efectos de la enfermedad: "Es por picos, a veces estás bien, a veces estás mal, muy mal, no puedes moverte, abrir los ojos, caminar, hablar, es una fatiga crónica".

Esta confesión, junto a la muestra del catéter que utiliza para recibir medicamentos, humanizó su lucha y generó una ola de empatía, aunque también preocupación, especialmente tras su declaración: "Quizás esta sea mi última Navidad". La estrategia de comunicación de Andrade ha combinado la confrontación directa a los rumores con una vulnerable apertura sobre su salud, ganando el apoyo de figuras como Montserrat Oliver y Juan José Origel.