Su padre, Joseph Méndez Jr., rompió el silencio para revelar que el actor fue diagnosticado con esquizofrenia y trastorno bipolar a los 26 años, condición que se agravó con el abuso de sustancias.
La familia, según Méndez, ha intentado ayudarlo por más de una década sin éxito. La madre de Chase, por su parte, solicitó detener una campaña de GoFundMe, argumentando que "Tylor necesita atención médica, no dinero", ya que no puede administrar recursos por sí mismo. La respuesta más mediática provino de sus excompañeros de Nickelodeon. Daniel Curtis Lee ('Cookie') se convirtió en una figura central al localizar a Chase, llevarlo a comer y conseguirle una habitación de hotel para resguardarlo de una tormenta en Navidad.
Sin embargo, este intento tuvo un desenlace frustrante: Chase presuntamente destrozó la habitación y huyó, un episodio que Curtis Lee documentó con pesar, cuestionando la eficacia del sistema de ayuda. A pesar del revés, la presión pública y la coordinación entre amigos, como el actor Shaun Weiss y el influencer Jacob Harris, finalmente lograron que Chase fuera hospitalizado para una evaluación psiquiátrica de 72 horas, con planes de ser transferido a un centro de rehabilitación.













