El hallazgo fue realizado por su hija Romy.

Horas después, su hijo Nick Reiner, de 32 años, fue arrestado y acusado formalmente de dos cargos de asesinato en primer grado.

Actualmente, permanece detenido sin derecho a fianza y bajo vigilancia por riesgo de suicidio.

La respuesta pública de la familia se ha centrado en el duelo y la petición de privacidad, mientras que amigos cercanos han comenzado a compartir detalles que contextualizan la tragedia. El actor Michael Douglas, amigo de la pareja, reveló en un especial de CBS que él y Rob Reiner solían hablar sobre las luchas de sus respectivos hijos con las adicciones, mostrando una batalla parental compartida. La investigación ha destapado un preocupante historial: registros policiales indican que hubo al menos seis llamadas de emergencia a la casa de los Reiner desde 2013 por controles de bienestar y salud mental. Además, trascendió que Nick Reiner había sido diagnosticado con esquizofrenia semanas antes del crimen y se encontraba en un proceso de ajuste de medicación, lo que podría haber desencadenado un comportamiento errático. Esta información abre la posibilidad de que su defensa argumente una declaración de no culpabilidad por demencia.