"Le ha traído una serie de consecuencias, desde revivir la tragedia y revictimizarla, hasta recibir una lluvia de mensajes en redes sociales y correos", explicó Manzo.

La demanda sostiene que Farah, al no ser una figura pública, tiene un derecho a la privacidad que fue vulnerado. La defensa afirma que la serie ha provocado que Farah pierda negocios y viva con un "temor de que un loquito, con base en la serie, diga: ‘¿Tú fuiste?’ y quiera ser una especie de vengador anónimo". Uno de los puntos clave de la demanda es el uso de la imagen real de Farah sin su consentimiento al final de la serie, lo que, según su abogado, confirma la violación de sus derechos. Por ello, la demanda busca una reparación económica que podría alcanzar hasta el 40% de las ganancias generadas por la producción. Farah intentó previamente que la plataforma retirara la serie, pero al no obtener respuesta, decidió proceder por la vía legal, sentando un precedente en México sobre los límites de las producciones de "true crime" y el derecho a la imagen de las personas involucradas.