La respuesta de la familia ha sido buscar ayuda profesional de manera persistente, aunque con poco éxito debido a la negativa del actor a recibir tratamiento a largo plazo.
Amigos y excolegas, como Daniel Curtis Lee (“Cookie”), también intervinieron públicamente.
Lee documentó sus intentos de ayudar a Chase, proporcionándole comida y una habitación de hotel, la cual fue destrozada por Chase, evidenciando la complejidad de su crisis.
Curtis Lee expresó su frustración con el sistema, mencionando las limitaciones legales para una intervención involuntaria.
Otro actor, Shaun Weiss, quien superó sus propias adicciones, se sumó a los esfuerzos para conseguirle un lugar en un centro de rehabilitación.
A pesar de ser hospitalizado para una evaluación psiquiátrica de 72 horas, Chase fue liberado anticipadamente y regresó a las calles. La respuesta colectiva, que incluye a la organización “Patrulla Espiritual”, ha sido un llamado desesperado por una intervención efectiva, mientras las autoridades locales han señalado que no pueden obligarlo a recibir tratamiento si no representa un peligro inminente, dejando a su red de apoyo en una encrucijada entre el deseo de ayudar y la impotencia legal.












