La noticia sorprendió a muchos, no solo por la solidez que aparentaba la pareja, sino porque la separación había ocurrido un año antes sin que trascendiera a los medios. En lugar de permitir que las especulaciones dominaran la conversación, la expareja optó por emitir una declaración conjunta a la revista People, una estrategia de relaciones públicas diseñada para controlar la narrativa.
En su comunicado, ambos expresaron: “Aunque es triste terminar este capítulo en nuestras vidas, somos bendecidos con un hermoso hijo y seguiremos siendo los mejores padres posibles”. Este mensaje estableció un tono cordial y maduro, enfocando la atención en su compromiso compartido como padres de su hijo Lars, de 8 años. La estrategia de mantener la separación en secreto durante un año les permitió procesar la ruptura lejos del escrutinio público, evitando el circo mediático que a menudo acompaña a las separaciones de alto perfil. Al confirmarlo a través de un medio respetado y con una declaración consensuada, minimizaron el potencial de rumores y chismes, presentando un frente unido en su decisión de coparentalidad.












