El actor fue enfático al declarar: “Jamás le pediría ni un centavo a desconocidos, ni a fans, ni a nadie”.

Su respuesta subraya una postura de orgullo personal frente a la adversidad financiera, distanciándose de la iniciativa que, según su mánager, fue creada “con el espíritu de ayudar a Mickey en una situación muy desesperada”. La campaña fue lanzada por su equipo después de que el propietario de la vivienda presentara una denuncia para exigir el pago o el desalojo. Rourke también aprovechó para denunciar las malas condiciones del inmueble, mencionando la presencia de “ratones y ratas” y problemas estructurales como un “piso podrido” y falta de agua en baños y lavabos, motivos por los cuales, según su representante Kimberly Hines, dejó de pagar el alquiler hace unos seis meses. A pesar de su negativa a aceptar el dinero, su mánager confirmó que las donaciones fueron suspendidas y que Rourke se ha mudado temporalmente a un hotel, con planes de trasladarse a un apartamento en los próximos días mientras el caso avanza hacia una audiencia judicial programada para abril.