Jennifer Lawrence y Robert Pattinson protagonizan “Mátate, amor” (Die, My Love), un inquietante drama psicológico dirigido por Lynne Ramsay que explora la fragilidad de la mente humana frente a la maternidad y el aislamiento. La película, basada en la novela de la escritora argentina Ariana Harwicz, llega a los cines mexicanos el 6 de noviembre tras recibir elogios en el Festival de Cannes. La trama sigue a Grace (Lawrence), una joven escritora que se muda con su pareja Jackson (Pattinson) a una zona rural de Montana tras el nacimiento de su hijo. Lo que debería ser un refugio se convierte en una prisión psicológica, donde Grace se enfrenta a la depresión posparto, la insatisfacción y una creciente paranoia que desdibuja los límites entre la realidad y la alucinación. La directora Lynne Ramsay, conocida por su cine visceral, describe la película no como una historia sobre la depresión, sino como “una historia de amor loca y desquiciada” con un humor “oscuro y jodido”. En entrevistas, tanto Lawrence como Pattinson reflexionaron sobre cómo su propia experiencia como padres influyó en su interpretación. Lawrence admitió la dificultad de separar sus instintos maternales del comportamiento de su personaje, afirmando: “me rompió el corazón cuando lo leí en el libro.
Fue devastador, pero muy poderoso”.
Por su parte, Pattinson exploró el rol de un hombre que no comprende la crisis de su pareja, un miedo que considera universal “cuando tienes un hijo”. El rodaje fue intenso desde el primer día, con una escena donde los protagonistas debían “atacarse como tigres” completamente desnudos, un desafío que, según Lawrence, marcó el tono de la producción. Con la participación de Sissy Spacek y la producción de Martin Scorsese, la película se perfila como una fuerte contendiente en la temporada de premios, gracias a su honestidad brutal y a una actuación de Lawrence calificada como “salvaje” y “visceral”.
En resumenProtagonizada por Jennifer Lawrence y Robert Pattinson, 'Mátate, amor' es una adaptación cinematográfica audaz que se sumerge en las complejidades de la depresión posparto y la crisis de identidad. Con una dirección intensa de Lynne Ramsay y actuaciones aclamadas, la película promete ser una de las propuestas más provocadoras y comentadas del año.