La trama sigue a un mecánico y ex preso político que cree haber encontrado al torturador que marcó su vida, desatando un dilema sobre la venganza y la memoria.

Poco después de su éxito en Cannes, las autoridades iraníes sentenciaron a Panahi en ausencia a un año de prisión por “propaganda contra el Estado”. A pesar de la persecución, el director ha continuado con la promoción internacional de su obra, que también obtuvo tres reconocimientos en los premios Gotham. Francia ha seleccionado la película como su representante para los premios Óscar 2026, consolidando su estatus como una de las obras cinematográficas más importantes y políticamente relevantes del año.