Discovery, una operación que fusiona a uno de los estudios más legendarios de Hollywood con el gigante del streaming. Esta compra, valorada en 82,700 millones de dólares, reconfigura drásticamente el panorama del entretenimiento global. La adquisición, que se espera concluya en el tercer trimestre de 2026, representa un cambio estratégico para Netflix, que pasa de un crecimiento basado en contenido original a controlar una de las bibliotecas más vastas y valiosas de la industria. El acuerdo incluye los estudios de cine y televisión de Warner Bros., así como los activos de HBO y su plataforma HBO Max. Franquicias icónicas como “Harry Potter”, “El Señor de los Anillos”, el universo de DC Comics y series de prestigio como “Game of Thrones” y “Los Soprano” pasarán a formar parte del catálogo de Netflix.
La compra se concretó tras una intensa competencia con otras grandes empresas como Paramount y Comcast.
Paramount, de hecho, denunció parcialidad en el proceso, alegando que favorecía a Netflix.
El acuerdo enfrenta un significativo escrutinio regulatorio en Estados Unidos y otros mercados por sus implicaciones antimonopolio.
La senadora Elizabeth Warren lo calificó como una “pesadilla antimonopolio”. La industria cinematográfica ha reaccionado con preocupación; la asociación Cinema United alertó que la adquisición “supone una amenaza sin precedentes al negocio de exhibición”.
El director James Cameron se sumó a las críticas, calificando la posible compra como “un desastre” para Hollywood. En respuesta, Ted Sarandos, codirector ejecutivo de Netflix, aseguró que mantendrán los estrenos en cines para las películas de Warner Bros., aunque criticó las “largas ventanas exclusivas” como “no muy favorables para el consumidor”, sugiriendo que estas podrían acortarse en el futuro.













