La trama sigue a un mecánico y ex preso político que cree haber encontrado a su antiguo torturador y reúne a otros sobrevivientes para decidir entre la venganza y el perdón.

Panahi, quien ha estado encarcelado en múltiples ocasiones, se inspiró en las historias que escuchó mientras cumplía condena en la prisión de Evin. En una entrevista, el director explicó que la película es un acto de resistencia creativa: “La vida de un cineasta cobra sentido al hacer películas. En países como Irán, con una atmósfera y un líder muy cerrado, yo hago sacrificios por hacer cine”.

A pesar de tener prohibido filmar y salir de Irán durante 20 años, Panahi ha continuado creando obras aclamadas internacionalmente.

La nueva condena, que incluye una prohibición de viajar por dos años, llega mientras el director se encuentra en una gira internacional para promover la película, que representa a Francia en la carrera por el Óscar a Mejor Película Internacional. Panahi ha declarado que, a pesar de la sentencia, planea regresar a Irán una vez que termine su campaña.

“No pretendo ser un refugiado”, afirmó, subrayando su profundo arraigo a su país.