El thriller moral sigue a Vahid, un mecánico y ex preso político que cree reconocer a su antiguo torturador en un cliente.

Consumido por la duda y el deseo de venganza, secuestra al hombre y busca a sus excompañeros de celda para confirmar su identidad, desatando una cadena de violencia y cuestionamientos sobre la justicia y la memoria.

Panahi, quien ha estado encarcelado en múltiples ocasiones, se inspiró en las historias que escuchó durante su reclusión.

“Cuando sales de la cárcel, todo eso deja su impacto y piensas que ahora sí debes hacer una película sobre ellos”, comentó el director a MILENIO.

La película no solo ha sido aclamada en Cannes, sino que también triunfó en los Premios Gotham, donde obtuvo los galardones a Mejor Dirección, Mejor Guion y Mejor Película Internacional. Además, ha sido seleccionada por Francia para competir por el Oscar a Mejor Película Internacional, un gesto de solidaridad contra la censura. Irónicamente, mientras la película cosecha éxitos, la justicia iraní condenó recientemente a Panahi en ausencia a un año de cárcel y una prohibición de viajar por dos años por “propaganda contra el régimen”. A pesar de esto, el director ha afirmado su intención de regresar a Irán tras concluir la promoción del filme.