Daniel Craig retoma su papel como el carismático detective Benoit Blanc para resolver su caso "más peligroso hasta ahora", esta vez en un entorno eclesiástico que promete un tono más oscuro e íntimo.

Para esta película, el director Rian Johnson se aleja de las convenciones de las entregas anteriores, inspirándose en las raíces góticas del género de misterio, con influencias de autores como Edgar Allan Poe y G.K.

Chesterton.

La trama se desarrolla en un pequeño pueblo donde Blanc se alía con un joven sacerdote, interpretado por Josh O'Connor, para investigar un asesinato aparentemente imposible dentro de la comunidad de una iglesia.

Johnson explicó que quería explorar temas relacionados con la religión, declarando: "Yo crecí siendo muy, muy religioso —ya no lo soy; tengo sentimientos muy complejos al respecto—, pero es algo que quería desarrollar y escribir sobre ello".

El elenco estelar se completa con figuras como Glenn Close, Josh Brolin, Kerry Washington, Mila Kunis y Jeremy Renner, en su regreso al cine tras su accidente.

La película mantiene la tradición de la saga de reunir a un reparto de lujo y cambiar drásticamente de escenario, asegurando una identidad propia para cada capítulo. El título, como sus predecesores, está tomado de una canción, en este caso de U2.