La protagonista, An Na (Kim Da-mi), una investigadora de inteligencia artificial, lucha por proteger a un niño llamado Ja-in. Sin embargo, la trama revela un secreto: el niño es en realidad un humano sintético, parte de un experimento para preservar la conciencia humana en cuerpos artificiales. El rescatista Hee Jo (Park Hae-soo) tiene la misión de recuperar la información almacenada en el niño, lo que desencadena un dilema moral en An Na, quien ha desarrollado un vínculo maternal con él. La película explora temas como la supervivencia, la ética de la inteligencia artificial y la definición de la humanidad cuando la línea entre lo orgánico y lo artificial se desdibuja. Su éxito demuestra la continua popularidad del cine surcoreano y su habilidad para combinar espectáculo visual con profundas reflexiones filosóficas.