El elenco se completa con figuras de primer nivel como Toni Collette, Johnny Flynn y Andrea Riseborough.

Winslet confesó que inicialmente solo planeaba producir y actuar, pero al ver el guion finalizado de su hijo, sintió que no podía “dejarlo ir”.

La filmación presentó grandes desafíos logísticos, ya que se realizó en solo siete semanas y contó con la participación de Helen Mirren por apenas 16 días. Winslet describió la experiencia como una oportunidad para contar una historia que resuena con la experiencia universal de la pérdida. “La tristeza no se va, solo cambia de forma”, reflexionó la directora, esperando que la película inicie conversaciones sobre el duelo y la importancia de la comunicación familiar. Este debut marca un hito en la carrera de Winslet, quien demuestra su versatilidad al pasar detrás de la cámara para liderar un proyecto íntimo y emotivo.