Personajes como Perfidia Beverly Hills (Taylor) y Pat, Rocket Man (DiCaprio) lanzan consignas como “somos una organización política fuera de la vista, de los oídos, y sobre todo, de las armas del Estado imperialista”. A pesar de las claras similitudes con la realidad, el director ha mantenido una postura ambigua sobre la intención política de la obra. En una entrevista, Anderson calificó la película como “una comedia de acción muy alejada de la realidad” y afirmó que su objetivo era simplemente “vender entradas para una película de ficción”. Esta declaración contrasta con la percepción de académicos como Gabriel Rodríguez Álvarez, quien cuestiona si estas obras “solo están vampirizando o lucrando con una situación política”.

El filme fue rodado en locaciones reales de California, incluyendo el muro fronterizo, lo que añade una capa de autenticidad a su representación de un país en conflicto.