Guadalajara, la Ciudad de México y Puebla fueron incluidas en la prestigiosa lista, un hecho que subraya la riqueza y diversidad de las cocinas tradicionales del país a nivel global. Guadalajara fue la ciudad mexicana mejor posicionada, ubicándose en el lugar 31 con una calificación de 4.57, gracias a platillos emblemáticos como la torta ahogada, la birria y la carne en su jugo. Le siguió la Ciudad de México en el puesto 39, con una puntuación de 4.52, reconocida por su vasta oferta que incluye tacos, carnitas, barbacoa y chiles en nogada. Finalmente, Puebla ingresó al listado en la posición 50, con una calificación de 4.48, destacando por sus tacos árabes, cemitas, chalupas y el icónico mole poblano. La guía también mencionó a restaurantes “tradicionales icónicos” que refuerzan la identidad culinaria de la Angelópolis, como El Mural de los Poblanos y Fonda de Santa Clara. Aunque los rankings de Taste Atlas, basados en evaluaciones de usuarios y críticos, suelen generar debate, este reconocimiento reafirma a las ciudades mexicanas como referentes culinarios mundiales y promueve sus identidades gastronómicas regionales ante una audiencia internacional.
Ciudades mexicanas destacan en el ranking de los mejores destinos gastronómicos del mundo de Taste Atlas
La guía gastronómica internacional Taste Atlas reconoció a tres ciudades mexicanas dentro de su ranking “100 Best Food Cities in the World” para el periodo 2025–2026.



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Me di cuenta nada más cerrar la puerta de casa. O, mejor dicho, unos pocos segundos después, al hacer ese gesto casi automático de mirar la muñeca no encontré nada. El Apple Watch se había quedado sobre la mesa, cargando tranquilamente, mientras yo ya iba tarde en el ascensor. Pensé en volver, pero no lo hice. No porque tuviese mucha prisa o por ser aquel un gesto de valentía. No volví a por el Watch porque de verdad creía que no pasaría nada. "Si casi no lo uso", pensé. No es el iPhone, no es la cartera, no son las llaves. Así que comencé mi día fuera de casa convencido de que aquello iba a ser una anécdota sin más. Resultó ser bastante más revelador de lo que esperaba. Un Apple Watch que pasa desapercibido en mi vida (o eso creía) Uno de los usos más simples y a la vez más útiles de los que tengo con el Apple Watch Siempre he tenido la sensación de que el Apple Watch es el dispositivo que menos uso de todos los que llevo encima. No me paso el día interactuando con él, ni respondiendo mensajes desde la muñeca. Lo utilizo para cosas que, aunque útiles, son muy básicas. Ver la hora, comprobar alguna notificación rápida, añadir un recordatorio cuando me acuerdo de algo importante en el peor momento posible o marcar como completada alguna tarea. Ese tipo de uso silencioso que casi ni se nota. En Applesfera Si Apple lanza algún día un Apple Watch de plástico, que sea este. El mejor homenaje a uno de sus ordenadores más icónicos Precisamente por eso, durante mucho tiempo pensé que si algún día me deshacía de él no lo echaría demasiado de menos. No porque sea un mal dispositivo, sino porque parecía prescindible. Ese día sin Apple Watch fue el que me demostró que estaba equivocado. Primera parada: gimnasio El gimnasio fue el primer sitio que pisé fuera de casa aquel día y el primero también en el que noté de verdad la ausencia del Apple Watch. Nada dramático, pero sí evidente. Entré en el vestuario, me cambié, dejé mis cosas en la taquilla y me fui para la sala de fitness. Me disponía a hacer mis ejercicios de fuerza del día y, justo antes y por pura inercia, giré la muñeca para comenzar el entrenamiento. Recordé entonces que aquel día iba "a pelo". Entrené igual. Las pesas pesan lo mismo con o sin Apple Watch. Pero eché de menos cosas concretas, como controlar los descansos, saber cuánto llevaba entrenando o tener una referencia rápida del ritmo cardíaco. No por obsesión, sino porque me ayuda a no pasarme o a no quedarme corto. También noté la ausencia al salir. Ver ese pequeño resumen de los entrenamientos, las calorías estimadas, el cierre de anillos... Nada de eso estaba aquel día. Y no, no es que me cambie la vida tenerlo, pero sí me da un contexto interesante. Sin el Apple Watch, el gimnasio fue más intuitivo y menos medido. Ni mejor, ni peor. Simplemente distinto. Comida con amigos... y solo hay charla En las comidas con amigos intento no usar nunca el iPhone. De hecho, suelo ser bastante cabezón con ello y pido al resto que, en la medida de lo posible, haga lo mismo. Me gusta pensar que soy de los que dejan el móvil boca abajo y prestan atención. El Apple Watch, sin embargo, siempre ha sido mi solución intermedia. En Applesfera Que Apple sea tan prudente en salud es lo más lógico del mundo. Y Tim Cook lo sabe bien por un mal diagnóstico de Esclerosis Múltiple Gracias a él veo si entra algo importante sin sacar el iPhone. Un vistazo rápido y sigo con la conversación. Ese día, sin reloj, no había vibraciones ni avisos silenciosos. Silencio absoluto de los elementos digitales. Al principio, reconozco que me sentí raro. Tenía la sensación de que algo estaba pasando y yo no me estaba enterando. Esa pequeña ansiedad propia de estos tiempos de "¿y si justo ahora está pasando algo?". El FOMO, que dicen ahora los jóvenes. Pensé varias veces en sacar el iPhone, aunque fuera un segundo. Pero me resistí ante mis impulsos recordando mi norma autoimpuesta. No tardé mucho en olvidar esa tentación irracional y continué la comida como si nada. Y puede que ahora magnifique la sensación, pero siento que la conversación fluyó mejor de lo habitual. Al menos por mi parte. Nada, ni nadie interrumpió la charla por una notificación y tampoco se alargó la comida por culpa de las distracciones. Calle transitada y miedo a sacar el iPhone Imagen generada con Gemini Hay ciertas calles en las que sacar el iPhone no me apetece lo más mínimo. Mucha gente, mucho movimiento y demasiadas historias de robos como para ir mirando la pantalla tranquilamente. Y ahí, al igual que en las quedadas con amigos, el Apple Watch es comodísimo. El reloj me permite no solo ver la hora, sino estar atento a si me llega algo importante sin tener que sacar el móvil y, a veces, incluso a guiarme si estoy en un sitio que no conozco (benditas sean las versiones de Apple Maps y Google Maps para watchOS). Aquel día caminé más atento, más desconectado y con la sensación de que cualquier notificación quedaría pendiente hasta llegar a un sitio más tranquilo. No pasó nada, pero me hizo darme cuenta de que el Watch también cumple una función de seguridad pasiva que solo se valora cuando no está. Apple Watch, puedo vivir sin ti. Pero no quiero Cuando llegué por fin a casa y me volví a poner el Apple Watch para la cena y para la noche, no sentí nada especial. No fue algo como "por fin" o "no podía vivir sin esto", pero en cierto modo fue como si todo volviera a estar en su sitio. Como recuperar un hábito que das por hecho y no eres consciente hasta que dejas de tenerlo. El Apple Watch no cambia mi forma de vivir, ni me hace ser más productivo por sí solo. Sin embargo, es una suerte de capa intermedia entre el iPhone y yo que, para que engañarnos, nunca está de más. Me permite estar atento a otras cosas cuando no llevo el móvil encima y me permite acceder de forma más rápida y cómoda a acciones como la ya citada de añadir recordatorios. En Applesfera Faltan cinco meses para conocer iOS 27. Y hay motivos para ser optimistas con las filtraciones Después de pasar un día entero sin él, comprendí que no lo eché de menos por lo que hace, sino por todo lo que me evita hacer, como estar menos veces sacando el iPhone o tener menos interrupciones innecesarias. No es imprescindible, pero sí útil de una manera muy concreta. El Apple Watch no pide atención, ni protagonismo. Simplemente está ahí, funcionando en segundo plano. Y cuando desaparece, no ocurre nada grave… pero el día se vuelve un poco menos cómodo y un poco menos fluido. Lo justo para que, al menos yo, me haya dado cuenta de que, sin hacer ruido, se había ganado su sitio. Imagen de portada | Bestami Sarıkaya en Unsplash En Applesfera | Cómo pausar los anillos de actividad en el Apple Watch En Applesfera | Nuevo iOS 27 - todo lo que creemos saber sobre el futuro sistema operativo para el iPhone - La noticia Un día entero sin Apple Watch fue suficiente para que dejase de ser mi producto Apple más infravalorado fue publicada originalmente en Applesfera por Álvaro García M. .

¿Tienes antojo de churritos de amaranto? Encuentra esta y otras delicias en la Feria de la Alegría y el Olivo 2026 en CDMX: cuándo, dónde y todo lo que debes saber para asistir. Ve armando el plan y dile a tu pareja, amigos o familia que no se pueden perder este evento accesible para todos, donde encontrarás un sinfín de productos a grandes precios. Cuándo y dónde se realizará la Feria de la Alegría y el Olivo 2026 en CDMX La Feria de la Alegría y el Olivo 2026 en CDMX se realizará del sábado 31 de enero al lunes 16 de febrero, en la Plaza Quirino Mendoza en Santiago Tulyehualco, donde en más de dos semanas vas a poder disfrutar de distintos productos elaborados con estas delicias. Este lugar es conocido como la cuna del amaranto desde tiempos inmemorables, por lo que, es muy común que gran parte de sus pobladores hayan conservado la tradición de realizar alimentos derivados como alegrías, galletas, palanquetas, churritos, obleas, panes y de los procedentes del olivo como aceites y conservas. Sin dejar de mencionar, que durante el evento vas a poder contar con un amplio programa cultural y artístico, que incluye distintos shows musicales, presentaciones dancísticas, ballet, mariachi y otras formas de entretenimiento para toda la familia. Para los más pequeños habrá juegos mecánicos, actividades recreativas y dinámicas diseñadas para disfrutarse en familia. Esta edición de la Feria de la Alegría y el Olivo Santiago Tulyehualco va más allá de ser un simple evento: es un homenaje a sus raíces, al trabajo de los productores locales y al orgullo de una comunidad que mantiene vivas sus tradiciones. Asi que, si buscas un plan cultural, gastronómico y familiar para comenzar el año, esta feria se convierte en una cita imperdible en el sur de la CDMX. En Directo al Paladar México también puedes leer | Japón llega al Museo de Antropología de CDMX: aparta la fecha porque esta exposición será única e irrepetible - La noticia Ya viene la Feria de la Alegría y el Olivo 2026 en CDMX: cuándo, dónde y todo lo que debes saber para asistir fue publicada originalmente en Directo al Paladar México por Ayko Pruneda .






