Con el tiempo, la receta se adaptó al paladar local, incorporando jitomate, cebolla, ajo, aceitunas, alcaparras y chiles güeros, como lo demuestran recetarios del siglo XVIII.

Su relevancia cultural fue tal que dio origen a la expresión “el que corta el bacalao”, en alusión a la persona con autoridad que repartía las mejores porciones.

Hoy en día, aunque su precio es elevado y su preparación requiere un meticuloso proceso de desalado de hasta 48 horas, sigue siendo un platillo muy valorado. Diversos artículos ofrecen consejos prácticos para identificar el bacalao auténtico, desalarlo correctamente y prepararlo, asegurando su lugar como un símbolo de tradición y sabor en la cena de Navidad y Año Nuevo.