El bacalao se consolida como un platillo indispensable en las mesas mexicanas durante las fiestas de fin de año, representando una herencia gastronómica que se remonta al período del Virreinato. Su preparación más popular, a la vizcaína, es un claro ejemplo de mestizaje culinario, donde un producto europeo se fusiona con ingredientes nativos de México. Originario de los mares fríos de Noruega, el bacalao llegó a México con los españoles y se posicionó como un alimento clave durante la vigilia y las celebraciones religiosas, debido a que su método de conservación en sal permitía su transporte y almacenamiento.
Con el tiempo, la receta se adaptó al paladar local, incorporando jitomate, cebolla, ajo, aceitunas, alcaparras y chiles güeros, como lo demuestran recetarios del siglo XVIII.
Su relevancia cultural fue tal que dio origen a la expresión “el que corta el bacalao”, en alusión a la persona con autoridad que repartía las mejores porciones.
Hoy en día, aunque su precio es elevado y su preparación requiere un meticuloso proceso de desalado de hasta 48 horas, sigue siendo un platillo muy valorado. Diversos artículos ofrecen consejos prácticos para identificar el bacalao auténtico, desalarlo correctamente y prepararlo, asegurando su lugar como un símbolo de tradición y sabor en la cena de Navidad y Año Nuevo.
En resumenEl bacalao a la vizcaína es un pilar de la gastronomía navideña en México, un platillo que simboliza la fusión de las culturas española y mexicana. A pesar de su costo y laboriosa preparación, su profundo arraigo histórico y su sabor distintivo lo mantienen como una tradición culinaria vigente y apreciada.