Este acaparamiento, protagonizado por revendedores que adquirían decenas o incluso cientos de piezas, desató polémica y malestar social.

Un caso notable fue el de la influencer Ximena Figueroa, quien compró mil roscas para revenderlas, una acción que avivó el debate sobre si se trata de emprendimiento o de una práctica abusiva. La tensión escaló a altercados físicos y verbales dentro de las tiendas, como lo demostró un video viral que capturó una confrontación entre clientes por la compra masiva de roscas, un incidente calificado en redes como “los juegos del hambre en Costco”. El fenómeno refleja cómo un producto de temporada puede convertirse en un objeto de deseo que evidencia dinámicas de consumo masivo, la economía informal y la viralidad en redes sociales.