La Rosca de Reyes de la cadena Costco se ha consolidado como un fenómeno de consumo que trasciende lo gastronómico, generando una intensa demanda que deriva en acaparamiento, reventa a precios elevados y conflictos entre clientes. Durante la temporada de Reyes de 2026, las sucursales de Costco en todo el país registraron largas filas y una rápida escasez de sus populares roscas, un producto codiciado por su tamaño, calidad percibida y precio competitivo. Este año, el costo de la rosca tradicional se fijó en 429 pesos, mientras que la versión rellena de nata alcanzó los 539 pesos. Sin embargo, la alta demanda impulsó un mercado de reventa, especialmente en plataformas digitales como Facebook Marketplace, donde los precios llegaron a oscilar entre 600 y 1,200 pesos.
Este acaparamiento, protagonizado por revendedores que adquirían decenas o incluso cientos de piezas, desató polémica y malestar social.
Un caso notable fue el de la influencer Ximena Figueroa, quien compró mil roscas para revenderlas, una acción que avivó el debate sobre si se trata de emprendimiento o de una práctica abusiva. La tensión escaló a altercados físicos y verbales dentro de las tiendas, como lo demostró un video viral que capturó una confrontación entre clientes por la compra masiva de roscas, un incidente calificado en redes como “los juegos del hambre en Costco”. El fenómeno refleja cómo un producto de temporada puede convertirse en un objeto de deseo que evidencia dinámicas de consumo masivo, la economía informal y la viralidad en redes sociales.
En resumenLa popularidad de la Rosca de Reyes de Costco ilustra cómo un producto de temporada puede generar un complejo fenómeno social y económico. La combinación de alta demanda, escasez y la acción de revendedores no solo infla los precios, sino que también provoca tensiones entre los consumidores, convirtiendo una tradición familiar en un tema de debate público cada año.