Esta medida ha obligado a panaderos y consumidores a adoptar alternativas sostenibles sin abandonar la tradición.
El acitrón es un dulce cristalizado que se obtiene de la pulpa de la biznaga (Echinocactus platyacanthus), una planta endémica de México cuyo crecimiento es extremadamente lento, pudiendo tardar décadas en alcanzar la madurez. La sobreexplotación para la producción de este dulce llevó a la especie a un estado crítico, lo que motivó a la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) a incluirla en la NOM-059-SEMARNAT-2010 como especie protegida y a prohibir su comercialización y consumo. La extracción de la biznaga para hacer acitrón implica la muerte total de la planta, impidiendo su regeneración. Ante esta prohibición, la tradición de la Rosca de Reyes ha demostrado su capacidad de adaptación.
Panaderos y cocineros han recurrido a una variedad de sustitutos que cumplen una función similar en textura y dulzura.
Las alternativas más comunes son el ate de frutas como membrillo y guayaba, así como otras frutas cristalizadas o deshidratadas como higos, chilacayote, xoconostle, dátiles e incluso jícama.
Esta sustitución no solo permite cumplir con la normativa ambiental, sino que también ha enriquecido la rosca con nuevos sabores y colores, demostrando que la cultura gastronómica puede evolucionar hacia prácticas más responsables.








