La atmósfera se caracterizó por el “glitter, botas vaqueras, cadenas plateadas” y “outfits bellakos”, reflejando una cultura urbana vibrante y entregada.

Más allá de los nombres internacionales, el evento funcionó como una vitrina para el talento nacional. Durante un conversatorio, el periodista Pablito Wilson, autor de “Reggaetón: Una revolución Latina”, junto a artistas emergentes como Cachirula y Loojan, destacó la importancia del festival para que el reguetón mexicano “se solidifique y elimine el estigma”. Esta edición también puso un fuerte énfasis en el liderazgo femenino, con presentaciones de artistas como Sayuri y Sopholov, quienes promovieron un mensaje de inclusión declarando: “No importa el sexo, no importa la raza, no importa nada, para el arte todos debemos tener acceso”.

A ellas se sumaron De la Rose, Yailin La Más Viral y Bellakath, evidenciando una transformación cultural dentro del género. La organización ofreció una experiencia completa, con transmisiones en vivo gratuitas a través de redes sociales y Amazon Music, un sistema de pago sin efectivo y recomendaciones de transporte público para facilitar el acceso al masivo evento.