Originalmente programado como un evento gratuito en la Plaza Valladolid, tuvo que ser reubicado al Palacio Clavijero “por motivos ajenos al Festival”, en referencia a las protestas por la violencia en Michoacán. La programación también incluyó presentaciones aclamadas como la de la soprano mexicana María Katzarava, quien describió su recital como “un bálsamo para el corazón”; el virtuoso violonchelista colombiano Santiago Cañón, quien presentó una de sus composiciones, “Ascenso a lo profundo”; y los pianistas Ricardo Alí Álvarez y el ruso Artem Kuznetsov, quien debutó profesionalmente en México. El cuarteto colombiano Q-Arte también ofreció un programa dedicado a la música latinoamericana. El festival no solo sirvió como una plataforma para artistas consagrados, sino que también enriqueció la vida cultural de la ciudad, atrayendo a estudiantes, profesionales y aficionados a la música.