Desde misas y peregrinaciones hasta conciertos y verbenas populares, las festividades reafirman la profunda conexión entre la música, la fe y la identidad cultural en diversas comunidades del país.

La tradición, que se remonta a 1584 cuando el Papa Gregorio XIII proclamó a Santa Cecilia como patrona de los músicos, se manifiesta con especial fervor en distintas ciudades. En la Ciudad de México, cientos de mariachis se congregaron en la Plaza Garibaldi para celebrar. En Saltillo, músicos locales acudieron desde temprano a la capilla de Santa Cecilia para la misa anual, un evento que reúne a artistas de amplia trayectoria y a jóvenes que continúan el oficio. De manera similar, en Puebla, mariachis, grupos norteños y bandas recorrieron el Centro Histórico tras una misa en el emblemático mercado del Alto. En Reynosa, la Concatedral Nuestra Señora de Guadalupe organizó una serenata y misas especiales con la participación del Sindicato de Músicos. Las celebraciones, que a menudo comienzan con “Las Mañanitas” a la medianoche, son un símbolo de unidad para el gremio musical, un momento para agradecer por el trabajo del año y para compartir su arte con la comunidad. La UNESCO estableció oficialmente la fecha en 1997, pero en México la celebración está profundamente arraigada en la tradición católica, trascendiendo lo religioso para convertirse en una fiesta cultural que abarca todos los géneros, desde el mariachi hasta el rock.