El concierto de Limp Bizkit, ante 20,000 asistentes, inició de manera solemne. La banda apareció de espaldas al público mientras en las pantallas se proyectaban imágenes de Sam Rivers, fallecido en octubre a los 48 años, con el mensaje “siempre te amaremos, Sam”. Los integrantes se abrazaron en el escenario mientras el público coreaba el nombre del bajista. Tras el tributo, Fred Durst y compañía desataron la energía del nu metal con clásicos como “Show Me What You Got”, “My Generation” y “Rollin’”, consolidando una noche que mezcló la celebración del rock con un respetuoso duelo.