Para su segundo concierto, la sorpresa fue mayúscula al invitar al escenario a Fher Olvera, vocalista de Maná, para interpretar a dúo el clásico del rock "Oye mi amor", convirtiendo el estadio en un karaoke masivo. En su última presentación, rindió tributo a Selena Quintanilla con "Amor Prohibido", explicando su elección por la conexión que siente con la dualidad cultural de la Reina del Tex-Mex, algo con lo que se identifica por sus raíces albanesas e inglesas. Más allá de la música, la visita de la cantante incluyó la apertura de una taquería temporal temática, "La Dua", y paseos por la ciudad, gestos que fueron ampliamente celebrados por sus seguidores y que consolidaron su imagen de cercanía y aprecio por la cultura mexicana.