El legado de Tony Méndez trasciende su rol como músico en Kerigma, banda surgida en 1984 que alcanzó la fama con el himno generacional "Tres lunares".
Su contribución más significativa fue como socio y administrador del legendario foro Rockotitlán durante las décadas de 1980 y 1990. Este recinto se convirtió en la cuna de algunas de las bandas más importantes del rock en español, sirviendo como plataforma de lanzamiento para agrupaciones como Caifanes, Fobia y Molotov en sus inicios. Su visión transformó a Rockotitlán en un espacio esencial para el desarrollo y la consolidación del rock mexicano. La noticia de su fallecimiento generó una ola de condolencias en la comunidad musical.
Panteón Rococó lo recordó como un "compañero musical" con quien coincidieron en Rockotitlán, enviando un "solidario abrazo a su familia y seres queridos".
Días antes de su muerte, su familia había iniciado una campaña en GoFundMe para costear los gastos médicos derivados de su delicado estado de salud, recibiendo el apoyo de la comunidad artística.












