El líder de Extremoduro fue recordado como un “filósofo contemporáneo” y poeta cuyas letras crudas y transgresoras definieron a generaciones. Su fallecimiento, a causa de un tromboembolismo pulmonar, generó tributos de artistas como Enrique Bunbury y Alejandro Sanz.

En México, el rock nacional perdió a Tony Méndez, guitarrista de Kerigma y fundador del icónico foro Rockotitlán, una plataforma crucial para bandas como Caifanes y Molotov en los años 80 y 90. También falleció el productor británico Phil Vinall, conocido como el “sexto integrante” de Zoé por su papel decisivo en la definición del sonido de la banda, además de su trabajo con Placebo y Pulp. En el ámbito de la música latina, el fallecimiento de Rafael Ithier a los 99 años significó la pérdida del fundador y director de El Gran Combo de Puerto Rico, “La Universidad de la Salsa”. Su influencia fue tan grande que artistas contemporáneos como Bad Bunny lo homenajearon, reconociéndolo como “parte del alma y la cultura” de Puerto Rico.

A estas pérdidas se sumaron las de Jorge Martínez, líder de la banda de punk-rock española Ilegales, y Raul Malo, voz principal de la banda The Mavericks, ambos dejando un vacío en sus respectivos géneros. Estas muertes simultáneas han puesto de relieve la invaluable contribución de estos artistas a la identidad musical iberoamericana.