Robe Iniesta, fallecido a los 63 años por una enfermedad pulmonar, fue despedido como un "filósofo" y "poeta" del rock transgresivo.

Su trabajo con Extremoduro, caracterizado por letras crudas y una sensibilidad única, dejó himnos generacionales como "So payaso" y "Salir".

Su muerte provocó una ola de tributos desde el ámbito político y cultural de España. Por su parte, Jorge Martínez, de Ilegales, murió a los 70 años tras una batalla contra el cáncer, siendo recordado como una figura imprescindible del punk-rock en español. En México, la escena lamentó la partida de Tony Méndez, pilar de Kerigma y pieza clave en la historia del rock nacional como responsable de Rockotitlán, el foro que en los años 80 y 90 dio un espacio a bandas emergentes como Caifanes, Maldita Vecindad y Molotov en un contexto de censura. Finalmente, el fallecimiento de Phil Vinall, a los 66 años, fue un golpe para el rock alternativo. Conocido por su trabajo con bandas británicas como Placebo y Pulp, Vinall se convirtió en una figura esencial en México, siendo considerado el "sexto integrante" de Zoé y fundador de los Panoram Studios, que se volvieron un laboratorio creativo para la escena local.