Por su parte, Bad Bunny reveló que la reconciliación ya se había dado en privado.

"Tuvimos una conversación hace varias semanas, pero estábamos esperando el momento perfecto para compartir en tarima, y qué bueno que fue aquí en México", declaró. Este gesto, ocurrido en uno de los mercados más importantes para ambos, simboliza no solo un reencuentro personal, sino también un mensaje de unidad en una industria a menudo marcada por la competencia. La reconciliación fue uno de los momentos más virales del año, redefiniendo la narrativa entre dos de las figuras más influyentes del reguetón global.