La polémica se desató cuando el recinto fue renombrado como “Centro Conmemorativo Donald J. Trump y John F. Kennedy para las Artes Escénicas”. La decisión, aprobada por una junta directiva reformada por el propio Trump, ha sido calificada por académicos como una posible violación a la ley, ya que el Congreso designó el centro en 1964 como un monumento viviente exclusivo a John F. Kennedy. En respuesta, el músico de jazz Chuck Redd canceló su tradicional concierto de Nochebuena, una presentación que realizaba desde 2006. Richard Grenell, presidente del centro, calificó la cancelación como una “maniobra política” y amenazó con demandar a Redd por un millón de dólares en daños.
A este boicot se sumó el supergrupo de jazz The Cookers, quienes cancelaron su show de víspera de Año Nuevo.
El saxofonista Billy Harper, miembro del grupo, declaró que “nunca consideraría siquiera actuar en un recinto con un nombre... que representa el racismo manifiesto y la destrucción deliberada de la música y la cultura afroamericanas”. La situación ha generado una caída en la venta de boletos y la cancelación de al menos 20 producciones, abriendo un debate sobre la politización de las instituciones culturales en Estados Unidos.












