El cambio de nombre a "Trump-Kennedy Center" fue anunciado el 18 de diciembre y generó una reacción inmediata. El músico de jazz Chuck Redd canceló su tradicional concierto de Nochebuena, lo que llevó al presidente de la institución, Richard Grenell, a exigirle un millón de dólares por daños y perjuicios, calificando la acción como una "maniobra política". A esta cancelación se sumó el supergrupo de jazz The Cookers, que se retiró de su presentación de Año Nuevo, declarando que no tocarían en un lugar cuyo nombre "representa racismo manifiesto y daño deliberado a la música afroamericana". Otros artistas y compañías que se retiraron incluyen a Issa Rae, Peter Wolf, Lin-Manuel Miranda y todo el elenco de *Hamilton*.

La controversia también ha tenido un impacto en la programación, con la eliminación de espectáculos LGBT+ y la organización de conferencias de derecha religiosa, además de una notable caída en la venta de boletos. Familiares del expresidente John F. Kennedy y legisladores demócratas han criticado la medida, señalando que solo el Congreso tiene la autoridad para cambiar el nombre del centro, lo que podría derivar en una batalla legal.