La decisión se fundamenta en profundas objeciones éticas y artísticas que contravienen los principios del grupo. En un video difundido en sus redes sociales, Albarrán detalló las razones detrás de esta drástica medida, citando las inversiones del CEO de Spotify, Daniel Ek, en la empresa de tecnología militar Helsing.
El cantante afirmó que la banda no desea que sus ingresos se utilicen para fines bélicos, declarando: “no queremos que nuestras regalías, el dinero que nos quitan, sean utilizadas para patrocinar guerras y acciones por demás reprobables”.
Además de las implicaciones éticas, Albarrán criticó el modelo de negocio de la plataforma, refiriéndose a las ganancias para los artistas como “regalías de miseria”, cuestionando el injusto sistema de “royalty pool” y el uso de inteligencia artificial en detrimento de los músicos. La solicitud de Café Tacvba se enmarca en un creciente movimiento de boicot global contra Spotify, al que se han sumado artistas como Massive Attack y King Gizzard & The Lizard Wizard. Albarrán extendió una invitación a sus seguidores para escuchar su música en otras plataformas o incluso “boicotear” a Spotify como una forma de no participar en “los abusos del poder”. La decisión final recae en las disqueras, que por contrato poseen los derechos de explotación del catálogo, y de las cuales la banda espera una respuesta formal.













