José Jacinto Ponce Alfaro, jefe del sector Tlatelolco de la policía de la Ciudad de México, fue asesinado en el municipio de Chalco, Estado de México, durante un intento de robo de su motocicleta. El ataque, ocurrido en su día de descanso y frente a su esposa, también agente policial, subraya la creciente crisis de inseguridad que afecta incluso a los altos mandos de las corporaciones de seguridad. El homicidio tuvo lugar la tarde del martes 30 de septiembre en la colonia San Miguel Jacalones, cuando Ponce Alfaro, de 36 años, y su esposa salían de una tienda departamental. Fueron interceptados por dos sujetos a bordo de otra motocicleta que intentaron despojarlos de su vehículo.
Al oponer resistencia, los asaltantes le dispararon a quemarropa, causándole la muerte en el lugar.
Su esposa, Ana Karen, resultó gravemente herida con impactos en cuello y hombro, y fue trasladada a un hospital.
Cámaras de videovigilancia captaron la brutalidad del ataque, mostrando cómo los delincuentes, tras disparar a la pareja, huyeron en la motocicleta de las víctimas y en la que llegaron. En la escena del crimen, peritos de la fiscalía mexiquense localizaron al menos cuatro casquillos percutidos calibre 9 milímetros. El titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la CDMX, Pablo Vázquez Camacho, condenó el “cobarde ataque” y aseguró que el crimen no quedará impune. “Lamento profundamente la pérdida de mi compañero [...] A sus familiares y amigos les envío mis más sinceras condolencias”, expresó.
Vázquez confirmó que se trabaja en coordinación con la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) para identificar y detener a los responsables, utilizando los videos y testimonios disponibles.
En resumenEl asesinato de un alto mando de la policía de la CDMX en Chalco durante un intento de robo, incluso en su día de descanso, evidencia la extrema vulnerabilidad de las fuerzas del orden. El ataque, captado en video, ha desatado una investigación coordinada entre autoridades de la Ciudad de México y el Estado de México, con la promesa de que el crimen no quedará sin castigo.