Tres agentes de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE) de Chihuahua murieron y cuatro más resultaron heridos tras ser emboscados por un grupo armado en el municipio serrano de Moris. El ataque ocurrió durante un relevo de personal, evidenciando la alta peligrosidad de la región, disputada por grupos del crimen organizado. La agresión se registró la mañana del 7 de octubre, aproximadamente a las 6:30 horas, en una brecha que conecta los municipios de Ocampo y Moris. El convoy policial fue sorprendido por disparos de armas de alto poder, lo que provocó que una de las patrullas cayera a un barranco, causando la muerte de dos agentes: Germán Peralta Hernández y Guillermo Aguirre Palma. La tercera víctima fatal, la agente Ana Esmeralda Arteaga Arroyo, falleció a consecuencia de los impactos de bala recibidos durante el enfrentamiento.
Además, se reportaron cuatro agentes lesionados, quienes fueron trasladados vía aérea a la capital del estado para recibir atención médica.
Tras los hechos, la SSPE, en coordinación con el Ejército y la Guardia Nacional, desplegó un operativo especial con el equipo SWAT para asegurar la zona y localizar a los responsables. La dependencia estatal lamentó la pérdida de sus elementos a través de esquelas y reafirmó que *“un ataque contra las fuerzas del orden no quedará impune”*.
Fuentes extraoficiales indicaron que dos agentes más estuvieron desaparecidos temporalmente, pero fueron localizados posteriormente.
La zona es conocida por ser un territorio en disputa entre células de los cárteles de Sinaloa y Juárez.
En resumenUn ataque armado contra policías estatales en Moris, Chihuahua, culminó con la muerte de tres agentes y dejó a otros cuatro heridos. El suceso desató un fuerte operativo de seguridad en la sierra y puso de manifiesto la violencia que impera en esta región fronteriza con Sonora.