La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) admitió que sus elementos dispararon y causaron la muerte de seis civiles, presuntamente jornaleros, e hirieron a dos más en la carretera Mante-Tampico, en Tamaulipas. El incidente, calificado como “lamentable” por la presidenta Claudia Sheinbaum, ha generado una investigación por parte de la FGR y la justicia militar. Los hechos ocurrieron la noche del 6 de octubre en el municipio de González. Según el comunicado oficial de la IV Región Militar y la 48/a Zona Militar, un convoy de tres vehículos militares realizaba un recorrido cuando una camioneta blanca “trató de embestir” a una de las unidades. Los militares, “al percibir una amenaza a su integridad física”, hicieron uso de sus armas.
El resultado fue la muerte de cinco personas en el lugar y una más durante su traslado a un hospital en Tampico.
Informes de medios locales indican que las víctimas eran trabajadores agrícolas y no hay indicios de que estuvieran armados. La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que el caso no quedará impune y que se revisará completamente la actuación de los soldados, enfatizando que su gobierno no es “la guerra contra el narco de Calderón” donde se permitía disparar, sino que ahora el uso de la fuerza letal solo se justifica en respuesta a una agresión. La Sedena informó que los militares involucrados fueron relevados de sus funciones y puestos a disposición de la Fiscalía General de la República (FGR) en Tampico, que ya abrió una carpeta de investigación, al igual que la Fiscalía General de Justicia Militar.
En resumenEl asesinato de seis civiles por parte de elementos del Ejército en Tamaulipas, reconocido oficialmente por la SEDENA, ha puesto en tela de juicio los protocolos de uso de la fuerza de las Fuerzas Armadas. Mientras la FGR y la justicia militar investigan los hechos, el gobierno federal promete una revisión exhaustiva y justicia para las familias de las víctimas.