Un Mayor de las Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano fue asesinado y al menos otros dos militares resultaron heridos durante un enfrentamiento con un grupo de civiles armados en la sindicatura de Tepuche, al norte de Culiacán. El ataque, ocurrido la mañana del 16 de octubre, también resultó en el incendio de una patrulla de la Guardia Nacional. El militar fallecido fue identificado como el Mayor Jesús O. B., integrante de la unidad de élite “Murciélagos”. Según los reportes, el enfrentamiento se desató cuando el personal militar, que realizaba un operativo en la zona, detectó a una célula delictiva sobre la vialidad principal de la localidad, frente a la plazuela y la iglesia.
Los civiles armados emboscaron a los soldados, iniciando un intenso intercambio de disparos.
Verona Hernández, vocera de la Secretaría de Seguridad Pública, confirmó que el reporte inicial al 911 alertó sobre el tiroteo. Horas más tarde, se registró un segundo enfrentamiento en la comunidad de Agua Blanca, en la misma sindicatura, donde otro elemento de la Guardia Nacional resultó herido mientras las fuerzas federales buscaban a los responsables del primer ataque. Tras los hechos, se desplegó un masivo operativo de seguridad en la región, con más de un centenar de efectivos del Ejército y el apoyo aéreo de helicópteros de la Fuerza Aérea Mexicana para “blindar” la zona. El alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, aseguró que la situación estaba controlada y que la violencia no ocurrió dentro del poblado, sino en una brecha de acceso, donde las fuerzas federales mantienen una base permanente debido a la presencia de grupos del crimen organizado.
En resumenEl asesinato de un Mayor del Ejército en una emboscada en Tepuche, seguido de un segundo enfrentamiento, subraya la intensificación de la violencia en la zona rural de Culiacán. A pesar del fuerte despliegue militar para controlar la situación, el ataque demuestra la capacidad y audacia de los grupos armados que operan en la región.