El asesinato de Bernardo Bravo Manríquez, presidente de la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán, ha conmocionado a Michoacán y al sector agrícola nacional, desatando una rápida respuesta de las autoridades que culminó con la detención de un presunto autor intelectual. Bravo Manríquez, una voz prominente que denunciaba abiertamente las extorsiones del crimen organizado contra los productores de limón, fue hallado sin vida la mañana del 20 de octubre en su vehículo con huellas de tortura y un disparo en la cabeza. Su muerte se produce en un contexto de violencia creciente en la región de Tierra Caliente, donde grupos delictivos imponen "cuotas" a los agricultores. Días antes de su homicidio, Bravo había convocado a los productores a unirse para combatir a los intermediarios y los precios injustos, una acción que lo colocaba en confrontación directa con intereses criminales. La tragedia resuena con la de su padre, también productor de limón, asesinado hace más de una década en circunstancias similares.
El caso generó reacciones al más alto nivel; la presidenta Claudia Sheinbaum lamentó el suceso y afirmó que “tiene que haber justicia”. Por su parte, el gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, aseguró que el crimen “no habrá impunidad”. Una de las líneas de investigación se centra en el hecho de que Bravo, a pesar de contar con un esquema de seguridad que incluía tres escoltas y un vehículo blindado, decidió no utilizarlo el día de su asesinato, cambiando de vehículo y separándose de su custodia al llegar a Apatzingán. Horas después del crimen, en un operativo de fuerzas federales y estatales, fue detenido Rigoberto López Mendoza, alias “El Pantano” o “El Plátano”, identificado como jefe operativo de “Los Blancos de Troya”, un grupo aliado de “Los Viagras” y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), y señalado como uno de los principales responsables del cobro de extorsiones en la zona.
Las autoridades lo consideran presunto autor intelectual del homicidio, y su captura representa un avance significativo en la investigación.
En resumenEl homicidio de Bernardo Bravo, un líder que luchaba contra la extorsión, evidencia la grave situación de inseguridad que enfrenta el sector agrícola en Michoacán. La investigación avanza con la captura de 'El Pantano', presunto autor intelectual, mientras se indaga por qué la víctima prescindió de su escolta el día del ataque.