La violencia en la región de Tierra Caliente, Michoacán, cobró nuevas víctimas con el asesinato de Alejandro Torres Mora, sobrino del fallecido líder de autodefensas Hipólito Mora Chávez, y su esposa, Blanca N. El doble homicidio ocurrió la madrugada del 1 de noviembre en su domicilio en la tenencia de Felipe Carrillo Puerto, conocida como La Ruana, en el municipio de Buenavista. Según Guadalupe Mora, hermano de Hipólito y actual jefe de tenencia, el ataque fue una agresión directa perpetrada por presuntos integrantes del grupo delictivo “Los Viagras”, quienes irrumpieron en la vivienda. Esta versión contradice el informe inicial de la Fiscalía General del Estado (FGE), que reportó un enfrentamiento con fuerzas de seguridad. La FGE comunicó que personal de la SEDENA y la SSP fue agredido a balazos mientras realizaba tareas de inteligencia, y al repeler el ataque, dos presuntos agresores, un hombre y una mujer, fueron abatidos. Durante el suceso, un elemento del Ejército y otro de la SSP resultaron heridos.
Sin embargo, familiares de las víctimas, que residen en Estados Unidos, aseguraron que la pareja fue torturada antes de ser asesinada. Guadalupe Mora criticó la falta de seguridad en la región, a pesar de la reciente visita del secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch.
Con este crimen, ya son tres los familiares directos de Hipólito Mora asesinados: su hijo Manuel en 2014, el propio Hipólito en 2023, y ahora su sobrino Alejandro, conocido como “Cano”.
En resumenEl asesinato de Alejandro Torres Mora y su esposa en La Ruana agudiza la crisis de violencia en Tierra Caliente y evidencia la vulnerabilidad de las familias ligadas a la historia de las autodefensas. Las versiones contradictorias entre familiares y la Fiscalía sobre las circunstancias del crimen reflejan la complejidad y la desconfianza que imperan en una región disputada por grupos criminales.