Una serie de ataques armados contra agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), presuntamente originados desde Ciudad Juárez, Chihuahua, provocó una intensa movilización de seguridad en ambos lados de la frontera entre el jueves y viernes. Los incidentes, vinculados a intentos de cruce ilegal de personas, han elevado la tensión en una de las zonas fronterizas más transitadas. Según la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) de Juárez, los ataques ocurrieron en la zona del marcador fronterizo número 5, en el bordo del río Bravo. En un primer evento, una unidad de la Patrulla Fronteriza recibió al menos un impacto de bala. Horas después, en la zona de Anapra, agentes de la CBP que intervenían a un grupo de migrantes fueron nuevamente agredidos con disparos desde territorio mexicano. A raíz de las agresiones, se desplegó un operativo coordinado que incluyó al Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y la Policía Municipal en Juárez, mientras que del lado estadounidense, la CBP reforzó la vigilancia con patrullaje terrestre y aéreo.
Las autoridades mexicanas solicitaron órdenes de cateo para ingresar a domicilios en las colonias Felipe Ángeles y Ladrilleros, donde presuntamente se refugiaron los responsables.
Aunque no se reportaron agentes heridos, del lado estadounidense se informó de algunas detenciones. El alcalde de Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, aclaró que, según información de autoridades norteamericanas, uno de los ataques se originó en El Paso, Texas, y los agresores huyeron hacia México. Estos hechos se suman a reportes previos de detonaciones y persecuciones ligadas al tráfico de migrantes en la región.
En resumenLa frontera entre Ciudad Juárez y El Paso fue escenario de ataques armados contra la Patrulla Fronteriza de EE. UU., lo que derivó en un fuerte despliegue de seguridad binacional. Los incidentes, atribuidos a traficantes de personas, evidencian un aumento en la violencia y los riesgos operativos para las fuerzas de seguridad en la región fronteriza.